
Es frecuente que en la temporada veraniega se realicen obras de reparación y mejora. Este 2020 es un año muy especial que está provocando la ruina de muchas pequeñas empresa. Las obras públicas no pueden contribuir a aumentar esta ruina. Hay que planificar, organizar y controlar las obras para que causen el menor impacto en la vida social y en la economía de la ciudad. El verano ha pasado, los niños han vuelto a colegio y continúan iniciándose obras y otras muchas pendientes de finalización. Cuesta trabajo entender que simultáneamente se inicien obras que tienen incidencia en la funcionalidad y habitabilidad del espacio público. Las empresas deben tomar las medidas de seguridad adecuadas y la Administración debe planificar, organizar y vigilar este tipo de actuaciones para que no impacten negativamente en la ciudad y en los ciudadanos. Este año es un año excepcional y se debe tener mucho cuidado de que estas actuaciones sean, absolutamente necesarias y provoquen los mínimos daños al comercio en general.

