El director de orquesta, compositor, arreglista y docente argentino Edgar Ferrer impartirá el viernes 2 de octubre en Espacio T11, en Sevilla, la masterclass «Creatividad musical, armonía y contrapunto». La inscripción se hace a través de un formulario online y las plazas son limitadas.
Ferrer ha trabajado como director y arreglista con Miguel Poveda, Joan Manuel Serrat, Antonio Carmona, Rosario Flores, Lolita Flores, Arcángel y Pastora Soler, en una carrera que cruza la música popular, el flamenco, el tango, el jazz y la tradición sinfónica.
Un método que parte de lo que ya se sabe
La masterclass se apoya en la metodología que Ferrer lleva más de veinticinco años desarrollando, y que discute una idea muy asentada en la enseñanza musical: que el alumno llega vacío y hay que llenarlo de conocimientos.
«Las personas llegamos a estudiar música cuando ya tenemos un montón de formación, no solo de información, sino de criterio», sostiene. Su propuesta trabaja a partir de lo que cada persona ya escucha, intuye y reconoce, para hacerlo consciente y convertirlo en herramienta creativa. «Te doy herramientas para que vos saqués lo que no sabés que sabés», resume.
Por eso el taller no exige una formación académica larga: basta con desenvolverse con algunos acordes básicos en piano, guitarra, acordeón u otro instrumento.
De Mercedes Sosa a Beethoven
El método nació de una experiencia propia. Al ingresar con dieciocho años en el Conservatorio Nacional de Buenos Aires, Ferrer resolvía ejercicios de gran complejidad, pero se atascó al intentar sacar de oído una canción de Mercedes Sosa. Ahí entendió, cuenta, que algo en la formación no encajaba con el oficio, y empezó a trabajar sobre la percepción.
Natural de Venado Tuerto, empezó a tocar la guitarra a los once años —más por descarte que por vocación: su madre le dio a elegir entre inglés y guitarra— y firmó su primer arreglo con doce. A los quince descubrió a Beethoven y a Chopin, y llegó a hacer un programa de radio de divulgación de música clásica en su pueblo.
Esa curiosidad sin compartimentos recorre toda su trayectoria. «El ida y vuelta entre música popular y música académica siempre existió», defiende. «Beethoven iba a la feria y tomaba apuntes».
Tras un cuarto de siglo enseñando, asegura que lo que tienen en común sus antiguos alumnos, dedicados hoy al rock, al jazz o a la música experimental en países distintos, no es un estilo sino algo más básico: «La confianza en sí mismos».
