Tras unos años de espeso silencio en los que hemos sido testigos complacientes de una disolución moral tal que ha dejado que se instale entre nosotros una auténtica cultura de la muerte disfrazada de progreso; años en los que nos han vendido una indignísima ley,-contra unos seres debilitados a los que el sufrimiento y el dolor no les degrada en absoluto el valor de su dignidad-, como unaley digna; años en los que han intentado convencernos que matar seres indefensos dentro del vientre materno es un gran paso adelante, supeditando la vida del niño y el dolor de su madre a una serie de intereses ideológicos y económicos; años en los que intentan colar el sexo en la vida de nuestros hijos como si de un pasatiempo se tratase y en los que una serie de políticos intentan hacerse tutores de los que no son sus hijos sentados en su limbo artificial jugando una partida de ajedrez con nuestras vidas. Ante esta masacre envuelta en silencio quedan dos opciones: o nos embrutecemos y seguimos callando o nos convertimos y luchamos por la vida. ¡ Vamos a airear esta vergüenza!. No podemos seguir callados y fingiendo que somos humanos. Urge un nuevo estilo de vida. Una nueva cultura de la Vida que enseñe a nuestro jóvenes lo bonito que es vivir. Pero ya corren nuevos vientos. Ya hay comunidades autónomas que han dictado leyes en apoyo de la maternidad. Ya hay ventanas a la esperanza en las Hermandades y colectivos de científicos, artistas, intelectuales, médicos y en todos los órdenes de la sociedad que han empezado a nadar contracorriente para experimentar que están vivos poniendo voz a los que no tienen voz.Ya hay presidentes de gobierno, como el de Uruguay que, aún siendo de izquierdas, se atrevieron a vetar una ley de aborto en sus países y seres concienciados con la vida de tal forma que bloquean leyes eutanásicas , como el Gran Duque de Luxemburgo. Hemos contemplado como diputados de distintos partidos están dispuestos a renunciar a su militancia en ellos por no someterse a la disciplina que les marcan en las votaciones contra la vida y la dignidad. También somos testigos de padres-héroes luchando contra el adoctrinamiento que se les quiere imponer por decreto a sus hijos en las escuelas con la asignatura EpC. Los políticos podrán aprobar todas las leyes que quieran, podrán ir sacando toda una serie ininterrumpida de decretos y podrán usar toda su maquinaria propagandística para imponer sus respectivas ideologías, pero ya no podrán dar marcha atrás a los vientos de cambio que hay en nuestro país porque ya hay muchas personas que han tomado conciencia de la gravedad de sus ideologías de laboratorio y están dispuestas a luchar por su libertad. Puede que no duremos hasta el final de la contienda pero nos relevarán otros y, mientras lo sigamos haciendo, seguiremos vivos.
