23/09/2026
La cafetería Rioja de Jesús del Gran Poder sigue utilizando la receta original de este plato y del solomillo al whisky, con su poquito de mantequilla, brandy y pastillas de caldo. El establecimiento conserva la tapa como insignia en una de las barras más atractivas de Sevilla
Aquí la receta del solomillo al whisky de la cafetería Rioja.
Aquí la receta del mantecaíto al whisky de la cafetería Rioja.
José Antonio Marín tenía por entonces 26 años y era cocinero en el Doña Carmen de la calle San Eloy. Se enteró de que Mariano Gutiérrez, que regentaba el bar desde el año 1990 quería jubilarse. Así que se fue para allá y le propuso quedarse con el establecimiento. «Fueron unas negociaciones difíciles», recuerda. Había varios candidatos pero el fue el que obtuvo la confianza del veterano hostelero, el creador de uno de los montaditos más famosos de Sevilla, el mantecaíto, cuando trabajaba en la cadena El Pasaje, el sitio donde también se inventó el famoso solomillo al Whisky, que es lo mismo que el mantecaíto, pero sin meterse en un pan prieto de La Algaba…otro tesoro sevillano.
No cabe duda de que Mariano Gutiérrez eligió bien, 23 años después la cafetería Rioja se ha convertido en uno de los baluartes del tapeo sevillano, uno de los pocos sitios del centro donde se puede comer muy bien con dos o tres tapas y donde se disfruta de la esencia de la barra.

La atractiva barra de tapas de la cafetería Rioja. Arriba del mostrador puede verse la lista de tapas. Foto: Cosasdecome.
Era el año 2003 y José Antonio se hizo con las riendas del establecimiento. Estaba solo, pero solo de verdad. Atendía, a la vez, la cocina y la barra, gracias a un espejo que tenía estrategicamente colocado en una esquina y que le permitía ver a sus clientes del bar desde la pequeña cocina donde saca su completo recetario de tapas. Pero a José Antonio le entregaron un gran tesoro, la receta del solomillo al whisky y, en consecuencia la del mantecaíto, un plato que creo el propio Gutiérrez cuando trabajaba en el local de la cadena del Pasaje de La Alameda. La fórmula la conservó cuando ya regentó el solo el Pasaje del Gran Poder, desde 1982 y hasta 2003, que se jubiló.

Mariano Gutiérrez, el inventor del mantecaíto y José Antonio Marín, que sigue cocinando con su receta en la cafetería Rioja. Foto: Cosasdecome.
«La receta me la pasó la esposa de Mariano, Luna Muñoz, que la conocía a la perfección. Tiene unas cuantas claves, entre ellas está la de utilizar un poco de mantequilla para hacer la salsa y añadir a la fórmula un poco de pastillas de caldo concentrado. También es muy importante cortar bien la carne para que los filetes estén tiernos».

Solomillo al whisky del bar Rioja. Foto: Cosasdecome.
Fue Mariano Gutiérrez el que dió la estética actual al bar. Hizo una gran reforma en el año 1990. El sitio tiene mucho encanto. Tiene cierta estética afrancesada con unos elegantes soportes metálicos colgados en el techo que imitan a dos especies de farolas que sostienen dos grandes lámparas. En las paredes «sevillanía» a tope con azulejos de figuras geométrica hasta media pared y luego un gran azulejo que recrea la plaza cercana. La barra tiene forma d L con su tapero por lo alto que «salvaguarda» a la ensaladilla y los boquerones en vinagre que se muestran insinuantes encima del mostrador junto a un artístico tirador de la Cruzcampo. Tan solo hay barra, cinco barriles adaptados a mesas con banquetas para apoyar las tapas y luego, fuera, una pequeña terraza, donde si hay mesas bajas y donde también hacen reservas. Las tapas de la casa se anuncian en un panel situado encima de la barra, con casi todas las especialidades a un precio único de 3,80 euros. También hay medias y raciones.

Vista exterior de la cafetería Rioja. Foto: Cosasdecome.
Pero la sevillanía del sitio no se limita a la estética. La carta respira en la misma dirección: Solomillo al whisky, mantecaito, pescaito frito, algunos guisos que se van alternando, ensaladilla clásica y una tortilla de patatas cuyo relleno va variando cada día. Tienen una treintena de especialidades, poco más.
La actividad en el Rioja comienza a las siete de la mañana. A esa hora empiezan a servirse los desayunos. El pan viene desde la panadería Cordero, con sede en La Rinconada. Tienen hasta ocho variedades diferentes de tostadas, pero no falta el cuarteto del éxito de Sevilla: el prieto, el mollete, la viena y el pan de bollo. Para ponerle por dentro jamón cortado a cuchillo y a la vista del público en la misma barra, pringá o una carne mechá a la que le ponen un poquito de salsa al whisky como guiño de la casa.

La ensaladilla de la cafetería Rioja. Foto: Cosasdecome.
A la hora del tapeo el rey es el solomillo al whisky y el mantecaito. «En una semana pueden venderse más de 130 mantecaítos y 200 tapas de solomillo» resalta José Antonio Marín. Utilizan carne de cerdo blanco, que siempre le trae distribuciones Tío Abuelo. «Pedimos los solomillos enteros y nosotros nos encargamos de cortarlos, porque es muy importante el corte para que la carne esté tierna». Los filetes, destaca José Antonio, no deben ser muy finos. Se hacen a la plancha y luego se le añade la salsa al whisky que, en verdad, está realizada con brandy de Jerez. Para acompañar «patatas fritas de las de verdad, nada de congeladas» resalta.

El mantecaito de la cafetería Rioja. Foto: Cosasdecome.
Para el mantecaito es fundamental utilizar un buen pan prieto al estilo de La Algaba y luego, ya con todos los ingredientes dentro, incluidas las patatas fritas, darle al montadito un toque en el grill, para que le de ese toque crujiente que lo convierte en una delicia.
Marín es el guardián de la receta primigenia. «Utilizamos la misma que usaba Mariano y queremos mantenerla así».
El solomillo también lo hacen con una salsa mozárabe y en el terreno carnívoro también tiene éxito otra tapa que consiste en aliñar y luego empanar unas tiras de presa ibérica, en una versión elevada de las populares lagrimitas de pollo.

Las lagrimitas de presa ibérica. Foto: Cosasdecome.
Otro terreno que triunfa en el establecimiento es el pescado frito. Se sirve, en todos lo casos, por tapas, además de medias y raciones. Suelen tener siempre acedías, pijotas, boquerones y salmonetes. Todo viene de la vecina y prestigiosa pescadería La Almadraba de la calle Baños. José Antonio también oficia a la plancha pez espada, merluza, chipirones y solomillo de atún y elabora unos champiñones que corona con un huevo de codorniz.
Como cualquier bar sevillano «de catálogo» que se precie no faltan los montaditos y no puede faltar tampoco la ensaladilla y la tortilla. La primera es clásica: patata, zanahoria y atún en conserva, además de la mayonesa, aunque en la tortilla van un poquito más allá y suelen tenerlas con rellenos diferentes, los más habituales una campera con cebolla y pimiento y otra a la que añaden tagarninas. «La gente agradece este tipo de bares porque ya son difíciles de encontrar en el centro. Aquí se viene a tapear, a la barra y ese formato es el que más gusta a nuestros clientes».
Para colmo la factura no suele superar los quince euros por cabeza ¿Se puede pedir más?.

La tortilla de la casa. Foto: Cosasdecome.
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