La periodista y escritora Ana Gamero nos abre las puertas de Plan de vuelo para mujeres de 40 y más, un libro que invita a desmontar los mitos sobre la edad y a descubrir que la madurez puede convertirse en una de las etapas más libres, plenas y auténticas de la vida.
Ana Gamero | Periodista y escritora
16 de junio de 2026
PorRedacción
Conocí a Ana Gamero cuando yo daba mis primeros pasos en el mundo de la televisión, en una pequeña televisión local de Sanlúcar de Barrameda. Han pasado muchos años desde entonces, pero hay personas que conservan intacta esa forma especial de comunicar y de conectar con quienes tienen delante. Ana es una de ellas.
Periodista de profesión, escritora por vocación y apasionada del desarrollo personal, lleva años reflexionando sobre aquellos temas que nos atraviesan a las mujeres como la autoestima, los cambios, las expectativas, los miedos y la búsqueda constante de equilibrio entre lo que somos y lo que esperamos de nosotras mismas.
Tras la publicación de El Cuaderno de los Puedo y El Poder de la T, Ana vuelve a poner el foco en una etapa vital que sigue estando rodeada de demasiados prejuicios: la madurez femenina.
En “Plan de vuelo para mujeres de 40 y más”, reivindica una mirada diferente sobre el paso del tiempo. Una mirada más amable, más libre y real porque cumplir años no debería ser motivo de preocupación, sino una oportunidad para conocernos mejor, priorizarnos y atrevernos a ocupar nuestro lugar sin pedir permiso.
Para quienes aún no te conocen, ¿quién es Ana Gamero más allá de los libros y del periodismo?
Desligar a Ana Gamero de libros y periodismo es harto difícil porque ambas cosas forman parte de mí de una manera muy profunda y han conformado mi desarrollo y mi personalidad. Aun así, te diré que Ana Gamero es una mujer inquieta, curiosa, reflexiva, honesta, divertida y empática. Una mujer que adora las cosas sencillas de la vida, fiel a sus seres queridos y con una clara vocación de ayudar a los demás. De ahí que todos mis libros versen sobre desarrollo personal.
Plan de vuelo para mujeres de 40 y más: una mirada positiva a la madurez femenina
¿Cómo nació la idea de escribir Plan de vuelo para mujeres de 40 y más? ¿Hubo algún momento concreto que actuara como detonante?

"Plan de vuelo para mujeres de 40 y más"
Tras escribir mis dos libros anteriores, El Cuaderno de los Puedo y El Poder de la T, surgió en mí la necesidad de hablar de la madurez femenina desde la visión de la plenitud, hilvanada con mucho sentido del humor. Así nace Plan de Vuelo para mujeres de 40 y más, una mirada positiva, empoderante, hilarante, acerca del papel que juega la mujer madura en la sociedad actual, que aborda nuestras necesidades y la evolución que hemos experimentado en los últimos años. Y es que nunca ha habido una época en la historia en la que las mujeres hayamos sido tan libres y capaces. Y eso hay que celebrarlo.
Vivimos en una sociedad que parece rendir culto a la juventud. ¿Qué crees que nos han hecho creer sobre la madurez que ya es hora de desmontar?
Precisamente de eso hablo en el libro, de desmontar las creencias limitantes que nos han impuesto, de revalorizar el papel de la mujer madura, de reivindicar nuestro lugar en la sociedad como un aporte vital de aprendizaje, sabiduría y autoestima. Las mujeres de 40 y más somos las auténticas reinas de nuestras vidas, somos proveedoras, independientes, sabemos lo que queremos y eso no parece gustarle a todo el mundo. Nosotras hemos dado un paso de gigante hacia adelante en nuestra evolución y eso aún provoca choques con la versión tradicional que se tenía de nosotras. Pero no vamos a dar ni un paso atrás. Ahí está nuestro verdadero triunfo y también nuestra responsabilidad: transmitir nuestro legado a las generaciones venideras.
"Cumplir 40 es, a grandes rasgos, la liberación de la mujer"
En el libro hablas de esta etapa como una oportunidad. ¿Qué tiene de maravilloso ser mujer a partir de los 40 que quizá no vemos cuando llegamos a ella?
Cumplir 40 y más es, a grandes rasgos, la liberación de la mujer. Ya nos toca mirarnos y atendernos, cuidarnos, escucharnos, divertirnos, crecer… Hemos llegado a la etapa en la que podemos relajarnos y priorizarnos. A partir de los 40 nos salen alas y fijamos el rumbo de nuestra vida. Es esta segunda parte del camino la que considero más fructífera porque afrontamos la vida con el aprendizaje y la sabiduría necesarias para ser felices. Es nuestra gran oportunidad para ser quienes queremos ser realmente.
"A partir de los 40 nos salen alas y fijamos el rumbo de nuestra vida"
Muchas mujeres llegan a esta etapa de la vida sintiendo que han cuidado durante años de todo el mundo menos de sí mismas. ¿Te has sentido alguna vez así?
Claro que sí. Todas, en cierta medida, hemos pasado por ese trance. Cuando eres madre, como es mi caso, tienes que atender a tus retoños y todo gira en torno a ellos. No hay más. Y también hay que disfrutar de ese proceso, no creas. Pero durante una buena parte de tu vida eres la hija de…, la esposa de… o la madre de… Con la madurez llega también el momento de ser tú misma y es maravilloso. Ahora cuidas, sigues cuidando a los que amas, pero sin olvidarte de ti.
La revolución silenciosa de las mujeres maduras
¿Dirías que existe una especie de revolución silenciosa en las mujeres maduras?
Absolutamente sí. Pero nuestra revolución pacífica y silenciosa está haciendo mucho ruido porque está cambiando patrones heredados de tiempo inmemorial. Esta generación de mujeres maduras tenemos voz y voto en nuestras vidas, somos herederas de la semilla que plantaron nuestras antecesoras y portadoras del cambio hacia la igualdad real entre hombres y mujeres, un cambio en los paradigmas que, sin embargo, está propiciando un momento de crisis en el que los hombres están en Marte y las mujeres estamos en Venus, como dice el escritor John Gray. Creo sinceramente que el éxito de esta revolución será encontrar un nuevo equilibrio entre géneros donde la igualdad sea la premisa fundamental.
"No vamos a dar ni un paso atrás. Ahí está nuestro verdadero triunfo y también nuestra responsabilidad: transmitir nuestro legado a las generaciones venideras"
¿Qué has descubierto sobre ti misma con el paso de los años que te habría gustado saber mucho antes?
¡Uy, tantas cosas! Como decía mi abuela, habría que tener primero 40 y después 20. Pero la vida es así y ni yo ni tú seríamos lo que somos ahora sin haber atravesado muchos desiertos. Con la edad he aprendido a quererme tal y como soy, a respetarme, a escucharme y a priorizar mi paz mental sobre cualquier otra cosa. Porque como siempre digo, no seremos capaces de dar amor a los demás si antes no lo sentimos por nosotras mismas.
Aprender a quererse: autoestima, resiliencia y nuevos comienzos
Muchas mujeres llegan a esta etapa sintiéndose perdidas, con hijos más independientes, cambios físicos o replanteándose su vida profesional. ¿Qué les dirías?
¡Que lean el libro! Jajaja. Porque en él aparecen todas estas disyuntivas y los tips para superarlas desde la resiliencia y la relativización. La vida es un cambio constante y debemos estar preparadas para afrontarlos desde una perspectiva de positividad y sin culpabilidad.
Hablas de autoestima, resiliencia y aceptación. ¿Cómo se aprende a tratarse con más amabilidad y menos exigencia?
Más bien diría que es un desaprendizaje. Se trata de deshacernos de todas las creencias limitantes que nos han estado impidiendo ser nosotras mismas. Prejuicios, miedo a dejar de ser aceptadas con nuestra nueva versión, perfeccionismo que envuelve un "no eres suficiente". A partir de los 40 hay un tsunami que te hace replantearte que todos estos mecanismos ya no funcionan. Hemos de incorporar nuevas herramientas y el kit pasa por valorarnos, fluir y adaptarnos a los cambios y ser más tolerantes y comprensivas con nosotras mismas. Hablarnos con cariño, como si fuéramos nuestra niña interior de 10 años. Debemos inspirarnos ternura y amor, mucho amor.
"Debemos hablarnos con cariño, como si fuéramos nuestra niña interior de diez años"
¿Qué papel juega el sentido del humor en esta etapa de la vida?
Es fundamental. Aprender a reírnos de nosotras mismas y del entorno forma parte del proceso. Se trata de relativizar lo que nos sucede, afrontarlo con ánimo y optimismo y sacar la parte positiva de todo. En esta etapa, el clásico dicho de ver el vaso medio lleno es vital para nuestro bienestar.
Dejar de pedir permiso para ocupar nuestro lugar
¿Cuál ha sido el aprendizaje más valioso que te ha regalado la madurez?
Quizá el más valioso haya sido aprender a escucharme más y a atender a mi intuición. Ella nunca se equivoca frente a la mente y el corazón. Las mujeres tenemos ese sexto sentido que debemos potenciar. Rara vez se equivoca. Otra cosa que he aprendido es a darme permiso, permiso para fallar, permiso para disfrutar, permiso para ser yo misma sin atender a lo que piensen de mí. Permiso para ser libre, real y feliz.
"He aprendido a darme permiso: permiso para fallar, para disfrutar y para ser yo misma sin atender a lo que piensen de mí"
¿Crees que las mujeres seguimos pidiendo demasiado permiso para ocupar nuestro lugar?
Es la herencia que nos han dejado y no es baladí. La sensación de no merecer, de no ser suficientes, de estar siempre en segundo lugar. Pero eso, afortunadamente, está cambiando gracias a la concienciación femenina, lo que yo llamo el despertar de una generación que está dispuesta a romper el techo de cristal y brillar con luz propia de una vez por todas. Somos la base de la sociedad y estamos dispuestas a reivindicar nuestro papel sin complejos, sin miedo y sin cortapisas.
Los sueños cambian: menos ambición, más paz
¿Qué sueños tiene hoy Ana Gamero que quizá no tenía hace veinte años?
Si hay algo que trae consigo la madurez es valorar las pequeñas cosas, vivir el momento presente, disfrutar de los placeres de la vida y proteger tu paz. Y yo estoy ahora en esa etapa. En mi juventud quería ser una gran presentadora de TV y vivir en una gran ciudad. Quería adrenalina, velocidad, intensidad. Con el tiempo he entendido que ni la dopamina ni el aspecto material aportan felicidad y que lo verdaderamente importante es sentirse bien en tu propia piel. Así, amando la escritura como la amo, reconduje mi vocación periodística hacia la autoría de libros y descubrí en el desarrollo personal y el coaching una nueva fuente de inspiración y camino en la vida.
Hoy mis sueños son más pausados, más serenos y mucho menos ambiciosos. Quiero ayudar a los demás a través de mis libros, aportar luz y abrir caminos hacia la plenitud desde el desarrollo personal. Mis sueños se cumplen hoy cada día con tener salud y estabilidad, estar rodeada de personas a las que amo y saberme en equilibrio entre mi mente y mi corazón.
¿Qué has tenido que despedir de ti misma para convertirte en la mujer que eres hoy?
El ego juega muy malas pasadas y yo no he sido una excepción. Ponerte delante del espejo y renunciar a él es un proceso difícil pero no imposible. También me he despedido del censor interior que me juzga y me torpedea. He dicho adiós a lo superficial y al perfeccionismo y he abrazado a mi yo completo, con mis virtudes y mis defectos. Ya no quiero ser perfecta. Quiero ser simplemente yo.
Soltar el control y hacer las paces con el miedo
¿Cuál ha sido el miedo más grande al que te has enfrentado en esta etapa de tu vida y qué has aprendido de él?
El mayor miedo que he tenido que afrontar ha sido el de soltar el control sin entrar en pánico y empezar a fluir. He entendido que la vida es cambio constante y ahora me apoyo en la resiliencia como bastón. He aprendido a aceptar lo que venga, a no forzar las cosas y a desdramatizar la sensación de incertidumbre que nos rodea. Básicamente he aprendido a ver al miedo como un aliado en vez de un enemigo. Negocio con él y llegamos a acuerdos que me permitan vivir mi vida sin limitaciones.
¿En qué momento sentiste que habías dejado de vivir para cumplir expectativas ajenas y habías empezado, por fin, a vivir para ti?
Ese momento coincide con el inicio de la década de los 40. De ahí que me haya parecido tan importante plasmar todo ese proceso de cambio en el libro, Plan de Vuelo para mujeres de 40 y más. Es una vuelta al origen, un regreso a nosotras mismas. Y es importante no perder este tren porque se inicia la cuenta atrás. El momento es ahora.
La felicidad está en las pequeñas cosas
¿Qué cosas pequeñas te hacen feliz hoy que quizá antes pasaban desapercibidas?
Mira, una cosa que he aprendido hace muy poco es a estarme quieta y no hacer nada. Simplemente respirar y relajarme. Esto antes era impensable para mí porque pensaba que estaba perdiendo el tiempo y siendo improductiva. Ahora disfruto de estos momentos, igual que gozo de mi soledad, de mis ratos de lectura o de una puesta de sol en mi playa de Chipiona. Hoy valoro más el ir despacio y experimentar el camino. La meta ya no es lo importante, lo es el proceso.
El mensaje de Ana Gamero para las mujeres que temen el paso del tiempo
Y, para terminar, si pudieras dejar un mensaje a todas las mujeres que están leyendo esta entrevista y sienten miedo al paso del tiempo, ¿qué te gustaría decirles?
Simplemente, que son perfectas, aquí y ahora. Que se liberen frente a las expectativas de la sociedad y, sobre todo, que abandonen la autoexigencia para cumplir los estándares. Estamos en el tiempo de ser disfrutonas, de aceptarnos y amarnos sobremanera tal y como somos, de ser quienes queramos ser. Y este es el mayor regalo que puede proporcionarnos la madurez.
"Estamos en el tiempo de ser disfrutonas, de aceptarnos y amarnos sobremanera tal y como somos"
Reflexión final
Mientras leía a Ana hablar de libertad, de permiso, de dejar de cumplir expectativas ajenas y empezar a habitarse de verdad, no podía evitar sentirme reflejada en muchas de sus palabras.
Tengo 44 años y, quizá como tantas mujeres que están leyendo esta entrevista, sé lo que significa pasar años pendiente de todo y de todos. Construir, sostener, demostrar, llegar a tiempo, intentar hacerlo bien. También sé lo que supone descubrir, casi sin darte cuenta, que llega un momento en el que ya no quieres vivir desde la exigencia constante, sino desde la coherencia de quién eres.
Puede que la madurez no sea el final de nada. Puede que sea, precisamente, el comienzo. El momento en el que dejamos de pedir permiso, en el que entendemos que cuidarnos no es egoísmo y en el que aprendemos a disfrutar sin culpa, a poner límites, a escucharnos más y a elegir con calma qué queremos conservar y qué necesitamos soltar.
Quizá por eso esta entrevista con Ana Gamero no habla solo de cumplir años. Habla de volver a casa. A nuestra propia casa. Y qué bonito descubrir que, lejos de lo que nos hicieron creer, cumplir 40 y algunos más puede ser, efectivamente, una de las etapas más libres, serenas y auténticas de nuestra vida.

