Antonio Rendón . Presiden el altar de cultos mayores el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y María Santísima de las Angustias Coronada, siempre al pie de la Santa Cruz, con motivo de las solemnes celebraciones litúrgicas que, de manera extraordinaria, han tenido lugar en la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción, centro espiritual de la Hermandad y referencia devocional de Alcalá del Río.
En el tiempo gozoso de la Pascua Florida, esta celebración eucarística dio comienzo de forma excepcional, convocando a los fieles a participar con el corazón dispuesto a la escucha de la Palabra de Dios y a la vivencia plena del misterio de la Resurrección.
El altar, concebido con exquisito sentido de la armonía y de la catequesis visual, se presenta envuelto en una atmósfera de singular solemnidad. Innumerables puntos de luz, emanados de una abundante candelería, configuran un conjunto de notable riqueza estética y simbólica, acentuando la centralidad de los Sagrados Titulares y favoreciendo un espacio de contemplación y recogimiento.
Las elegantes gradas que articulan el montaje fueron realizadas por don Fernando Marmolejo durante la década de 1950, sustituyendo al altar estrenado en el Quinario de 1926 gracias al generoso empeño de las recordadas “Niñas del Quinario”. Sería la segunda generación de este grupo de hermanas la que impulsara la ejecución de las actuales gradas, así como del frontal y del dosel plateado, este último realizado por la prestigiosa Orfebrería Villarreal.
El referido dosel, pieza de reconocida factura dentro del ámbito cofrade andaluz, ha sido requerido en numerosas ocasiones por destacadas hermandades de toda Andalucía. Tras él se dispone un velo de terciopelo verde oscuro, estrenado con motivo del cincuentenario de la Coronación de María Santísima de las Angustias, celebrado en octubre de 2021, y enmarcado en esta ocasión por una bambalina situada en el arco toral del templo.
Cabe recordar que el terciopelo verde sustituyó al antiguo damasco granate en los cultos celebrados en mayo de 1963, permaneciendo desde entonces como seña visual distintiva del aparato cultual de la Hermandad.
De forma simétrica, sobre los altares laterales se disponen sendas cornucopias de madera tallada y estofada en oro, ornamentadas con rocallas, volutas y espejos. Este elemento decorativo, característico del siglo XVIII, adquiere una profunda dimensión simbólica al evocar la luz, el resplandor y el vínculo entre lo humano y lo divino a través de su capacidad reflectante.
Sobre un suelo enmoquetado en tonos burdeos, la escalinata de acceso al presbiterio aparece flanqueada por seis antiguos faroles de cristal transparente y verde, elevados sobre sus soportes. Su disposición delimita y realza, a modo de iconostasio, el espacio reservado a la celebración litúrgica, aportando profundidad ceremonial al conjunto.
Coronando el altar sobresale la gran lámpara de cristal y bronce fechada en 1967, junto a las antiguas aceiteras, restauradas el pasado año gracias a la colaboración de los hermanos de Vera-Cruz. En los laterales se disponen asimismo las pinturas de san Gregorio ,patrón de la localidad, y de san José, integrando iconográficamente el conjunto y reforzando su lectura devocional.
A los pies del altar se elevan dos pequeños altares secundarios. El primero está presidido por una reproducción de Nuestra Señora Santa María de Aguas Santas Coronada, evocación de la histórica devoción que Alcalá del Río profesa a la patrona de Villaverde del Río, así como memoria simbólica de la procesión de regreso de los Sagrados Titulares a la restaurada ermita de san Gregorio en marzo de 2024.
El segundo altar acoge a Nuestra Señora de los Reyes, patrona de Sevilla y de su Archidiócesis, representada mediante una fiel reproducción realizada en los talleres de Villarreal en 1966, correspondiente a la imagen que figura en el paso de palio de María Santísima de las Angustias. Sobresalen en ella los rostros y manos de marfil policromado, así como las coronas de oro ejecutadas por el taller de Marmolejo en 1996.
Ambos altares se completan con los ángeles pasionarios de rica policromía y estofado, obra del escultor y tallista Rafael Barbero en 1964, pertenecientes al paso procesional del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, cuya presencia contribuye a reforzar el discurso iconográfico y catequético del conjunto.
A este aparato cultual se incorporan igualmente la reliquia del Santo Lignum Crucis, situada a los pies de María Santísima, así como reliquias de san Francisco y del patrón local, testimonios materiales de la secular vinculación histórica con la corporación. Todas ellas se presentan en fanales de cristal, ordenadas en disposición ascendente sobre consolas de caoba. Numerosos enseres litúrgicos y antiguos cuadros con misales en latín enriquecen el conjunto, otorgándole un carácter tan minucioso como majestuoso.
El exorno floral, cuidadosamente dispuesto con predominio de rosas rojas, aporta equilibrio, armonía y profundidad simbólica tanto al altar como a la mesa de hermanos, donde se dispone el Niño Jesús, perteneciente al patrimonio de la Hermandad.
Asimismo, dos macetas ornamentadas con el escudo corporativo evocan los antiguos altares de estos cultos, rememorando el tradicional empleo de elementos vegetales como parte del lenguaje ornamental de la Hermandad. Otras composiciones florales situadas en la base del presbiterio refuerzan igualmente esta evocación de sabor añejo y memoria compartida.
Sin embargo, por encima de toda riqueza artística, histórica o patrimonial, la auténtica joya de este altar reside en la presencia de sus Sagrados Titulares: el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y María Santísima de las Angustias Coronada, centro de la devoción de generaciones de hermanos y fieles, y expresión viva de la fe de un pueblo.
La Hermandad desea expresar, finalmente, su sincero reconocimiento y gratitud al equipo de priostía, cuyo esfuerzo silencioso, dedicación y esmero hacen posible que el mensaje catequético, espiritual y patrimonial de este altar alcance con profundidad a cuantos, en estos días de Pascua, participan de la gracia y bendición de Dios resucitado.
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