Antonio Rendón . En fechas recientes, tuvo lugar una nueva edición del solemne pregón «Pasión y Gloria en Sevilla», acto ya plenamente consolidado en el calendario cofrade de la ciudad y celebrado en el Salón de Actos de la Capitanía General de Sevilla. En esta ocasión, la responsabilidad de anunciar la inminente Semana Santa de Sevilla recayó en la palabra de Jesús Rodríguez de Moya Conde, quien ofreció una intervención de notable altura literaria y profundo contenido espiritual.

El acto, que registró un completo aforo, fue introducido por el pregonero de la edición anterior, Abel González Canalejo, quien dio paso a una disertación que se configuró como un cuidado recorrido por la vivencia cofrade de la ciudad. A través de una prosa elegante, sabiamente entrelazada con composiciones poéticas de gran calidad, el pregonero evocó estampas de las hermandades sevillanas en su transitar por las calles de la ciudad, componiendo un auténtico mosaico de fe, tradición y sentimiento.

Durante su intervención, Rodríguez de Moya subrayó con especial énfasis el fundamento cristiano que da origen a la celebración, reivindicando su vigencia como eje esencial sobre el que ha de sustentarse el futuro de esta manifestación religiosa y cultural de primer orden.

El acto contó asimismo con la participación musical de los saeteros Carmen Seco y Álex Ortiz Gómez, cuyas interpretaciones aportaron momentos de especial emotividad. A ello se sumó la intervención de la Unidad de Música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre, bajo la dirección del comandante Manuel Bernal Nieto, que interpretó destacadas marchas procesionales del repertorio clásico, entre ellas «La Esperanza de Triana», de Manuel López Farfán, y «Margot», de Joaquín Turina.

Como colofón, el presidente de la Cátedra, el teniente general Carlos Melero Claudio, hizo entrega al pregonero de un llamador de plata en reconocimiento a la calidad y profundidad de su intervención, gesto que simboliza la gratitud institucional por su contribución al engrandecimiento de la tradición cofrade sevillana.

El acto concluyó con la interpretación del himno nacional de España, la Marcha Real, poniendo un broche solemne a una jornada de hondo significado cultural, religioso y ciudadano.