
En el Real Alcázar existe un estancia subterránea en el Patio de Crucero en el que se encuentran los baños de María de Padilla. La falta de luz en el acceso y la falta de una señalítica visible que invite al visitante a entrar en este original recinto, hace que la mayoría de los visitantes no conozcan este espacio equiparable a los baños turcos en Estambul. Transformado en tiempos de Alfonso X El Sabio y posteriormente remodelado en tiempos de Felipe III.

