
El hombre que está detrás del torero es más poderoso. Lección de torería, de dignidad y generosidad. Ayer salió a hombros por sus compañeros, fue ovacionado por la plaza entera antes de empezar pero se ganó su sitio, una vez más. Tarde de emociones. Brindis a Curro, a sus hijos y a Sevilla. Beso a la arena maestrante y a hombros hasta el hotel. Como los toreros antiguos... como las tradiciones de siempre Juan Antonio Ruiz Espartaco toreó su última corrida el Domingo de Resurrección en Sevilla. Volver para marcharse .El Maestro reapareció tras catorce años para dar la alternativa al novillero de su pueblo, Espartinas , Borja Jiménez y con Manzanares como testigo que vistió de riguroso luto por la pérdida de su padre. La plaza recibió con una enorme ovación uno de sus toreros más queridos que abrió cinco veces la Puerta del Príncipe y que consiguió cortar Domingo de Resurrección dos orejas de mostrando que el torero sigue estando. Borja también cortó una oreja en un arrojo de valentía y haciendo gala de la técnica de la escuela Espartaco. Fue una tarde llena de emociones y sentimientos. Juan brindó su primer toro a Curro Romero, acompañado de su esposa, Carmen Tello. El segundo fue para sus tres hijos, Alejandra, Isabel y Juan y para Sevilla, su plaza . Juanito que tiene ya catorce años es más alto que su padre y fue el encargado al finalizar la corrida de cortarle la coleta junto a su abuelo, Antonio, gran responsable de la carrera de Espartaco Al finalizar la corrida todos los toreros presentes entre los que estaban El Fandi, Padilla, el Tato, Javier Conde, Víctor Puerto se lanzaron al ruedo para llevarlo a hombros y sacarlo por la Puerta del Príncipe hasta su hotel. Fue una despedida por todo lo alto a un torero grandioso y a un hombre que ha sabido ganarse y conservar el cariño y el respeto de todo su público.

