
Hoy es el Día Mundial de la Radio. Sin ella no se entendería mi vida. Le he dedicado más tiempo del disponible. He conocido a mucha gente asombrosa, y a algunos canallas. Me ha dado la oportunidad de crear, contar, conocer, describir, transmitir y escuchar miles de pequeños y grandes momentos, de trabajar con compañeros y compañeras que me han mostrado el camino: el que me gustaba y el que no quiero transitar. Gracias a ella, he viajado en coches sin matrícula, en casas sin dirección, en despachos sin rótulo en la puerta, porque nunca sabes hasta donde lleva tu voz la radio. Es el día de la radio, nuestro día, el de los que sentimos que éste sigue siendo un medio humano, cercano, cómplice, capaz de adaptarse a los nuevos tiempos, de sobrevivir al vídeo, los megas y al 4G. ¡Cuantos momentos llevo pegados a la piel! Primeros pasos en Radio80 Toledo, de casualidad. Después el gabinete de la cadena SER en Radio Madrid, uno de los 15 elegidos; radio Sevilla, becario; radio Huelva, programa d epesca y magazín local; Radio Móstoles, informativos, programas, deportes; radio Sevilla, media vida cerca del Guadalquivir y ahora, nueva parada, Radio Valencia. Una vida que tiene el cuentakilómetros puesto en el dial. Por eso, por lo vivido y por lo que nos queda por contar, hoy quiero agradecer a los oyentes de tantos años su confianza y tiempo, haberme permitido ser esa segunda voz, voz de fondo de la vida. Sin oyentes no hay radio. El día de la radio es el día de los que la hacen posible. ¡Feliz Día a todos los que han puesto una transistor a sus pasos!

